Historia de la Vicaría
La Vicaría del Espíritu Santo tiene más de 50 años caminando en el sur de Bogotá. Estos son los momentos que marcaron su historia.
Línea de tiempo
1948
El Bogotazo y la migración al sur. El asesinato de Jorge Eliecer Gaitán el 9 de abril de 1948 transforma la geografía de Bogotá: miles de familias marginadas se asientan en el sur de la ciudad, en barrios sin planeación ni servicios. La Iglesia comienza a responder a esta realidad.
1968
Su origen se sustenta en el Decreto No. 139 de 1971, promulgando por disposición del Eminentísimo Cardenal Aníbal Muñoz Duque, mediante el cual se establecieron las motivaciones, disposiciones y creación de las Vicarías Episcopales Territoriales en la Arquidiócesis.
1971
Fundación formal. Se erige la Vicaria Episcopal Territorial del Espíritu Santo. Su primer Vicario es el Padre Cándido López Valencia. El territorio incluye San Cristóbal, Rafael Uribe Uribe, Soacha y Sibate.
1983
Reestructuración pastoral. El Decreto 947 amplía la Vicaria a 8 arciprestazgos y 44 parroquias. Se crean 5 nuevas parroquias en el suroccidente por el crecimiento acelerado de la población: Nuestra Señora del Lucero, Santo Domingo de Guzmán, Santa Margarita Reina, San Francisco de Asís y Nuestra Señora de La Candelaria.
1999
Reorganización. El Cardenal Pedro Rubiano Sáenz divide la Vicaria. El sector de Soacha da origen a la Zona Pastoral Episcopal de San Pablo, bajo el cuidado de Monsenor Daniel Caro Borda.
2003
Diócesis de Soacha. El Papa Juan Pablo II crea la Diócesis de Soacha mediante la Bula pontificia Frecuenter Fieri, desmembrandola de la Arquidiócesis de Bogotá.
2017
Creación de la VET Santa Isabel de Hungría. Ciudad Bolivar recibe su propia vicaria. La UPZ 20 de Julio pasa a la Vicaria Episcopal Territorial San José. La VETES toma su configuración actual.
2022
Nueva sede. El Cardenal Rubén Salazar Gómez bendice las nuevas instalaciones en el Barrio San Antonio (Calle 6 Sur # 14A-43): capilla al Espíritu Santo, auditorio, salones de formación y oficinas administrativas. El proyecto fue impulsado por Monseñor Luis Augusto Campos y concluido por Monseñor Cupitra.

