En la Última Cena, dijo Jesús a sus discípulos: “Ahora me voy al que me envió, y ya ninguno de ustedes me pregunta a dónde voy. Sin embargo, por lo que les he dicho está su corazón sumido en la tristeza. Pero yo les digo la verdad: les conviene que yo me vaya. Porque si no me voy, no vendrá a ustedes el Paráclito; en cambio, si me voy, se lo enviaré. Cuando Él venga, demostrará la injusticia del mundo denunciando a los culpables, defendiendo mi inocencia y dictando sentencia. Los culpables: quienes no creen en mí. Mi inocencia: pues si no me ven más, es porque retorno al Padre. La sentencia: pues el que domina este mundo resultó condenado”.
Palabra del Señor.

